CAPITULO
#27 “LOS LÍOS”
Mientras los chicos caminaban con rumbo a las canchas, iban haciendo todo tipo de bromas, sin darse cuenta que alguien los vigilaba.
-¡eh! Tengan cuidado- gritó Fernando- Johnny, Xavier no se avienten así, provocarán un accidente.
En ese segundo, de entre los matorrales, salió un chico rubio cargando unos carteles y Xavier chocó con él cayendo ambos al piso.
-lo siento, disculpa, no te vi- explicaba Xavier ayudando al chico que había caído.
-no hay problema- expreso el chico mientras juntaba sus cosas del piso- un momento… ustedes son los chicos de Menudo y los Chamos, me llamo Freddie.
-¿Hay algo en que te podamos ayudar?- se preocupó Xavier.
-bueno- Freddie se puso pensativo y añadió- me podrían ayudar a pegar estos carteles- propuso dirigiéndose más a Fernando que a Xavier.
-claro- se adelantó Xavier- Fernando y yo te ayudaremos.
-excelente, vengan por favor.
-los alcanzamos después- terció Fernando.
Los demás se alejaron hacia las canchas mientras que Freddie, Fernando y Xavier se dirigían a la tienda de ropa.
-pegaremos este gran cartel en la vitrina del departamento-explicó Freddie cuando estuvieron frente al ventanal- sosténganlo así, con el dibujo para afuera, ¡que torpe! Debí perder la cinta en el incidente, esperen así, iré por cinta a la dirección- y salió “volando” de la tienda.
La vitrina daba vista justo a la recepción.
-Hay Xavier- se quejó Fernando- ¿por qué me metiste en esto?
-Oye que parece que el chico es fan tuyo, ¿de qué serán estos carteles?
-Quine sabe… ojala terminemos pronto para ir a jugar.
-¿Qué significa esto?- exclamó la Directora a espaldas de los chicos que se voltearon y dejaron caer el cartel, quedando al descubierto la fotografía de un rinoceronte con la cara de la Directora y un macaco con el rostro de la Subdirectora.
-¡Oh por dios!- se asombró Xavier.
-Nosotros no lo hicimos- se apresuró a decir Fernando.
-Los dos a dirección… y lleven eso con ustedes.
-¿Dónde está ese pillo?- susurró Fernando- nos tendió una trampa.
Mientras los chicos caminaban con rumbo a las canchas, iban haciendo todo tipo de bromas, sin darse cuenta que alguien los vigilaba.
-¡eh! Tengan cuidado- gritó Fernando- Johnny, Xavier no se avienten así, provocarán un accidente.
En ese segundo, de entre los matorrales, salió un chico rubio cargando unos carteles y Xavier chocó con él cayendo ambos al piso.
-lo siento, disculpa, no te vi- explicaba Xavier ayudando al chico que había caído.
-no hay problema- expreso el chico mientras juntaba sus cosas del piso- un momento… ustedes son los chicos de Menudo y los Chamos, me llamo Freddie.
-¿Hay algo en que te podamos ayudar?- se preocupó Xavier.
-bueno- Freddie se puso pensativo y añadió- me podrían ayudar a pegar estos carteles- propuso dirigiéndose más a Fernando que a Xavier.
-claro- se adelantó Xavier- Fernando y yo te ayudaremos.
-excelente, vengan por favor.
-los alcanzamos después- terció Fernando.
Los demás se alejaron hacia las canchas mientras que Freddie, Fernando y Xavier se dirigían a la tienda de ropa.
-pegaremos este gran cartel en la vitrina del departamento-explicó Freddie cuando estuvieron frente al ventanal- sosténganlo así, con el dibujo para afuera, ¡que torpe! Debí perder la cinta en el incidente, esperen así, iré por cinta a la dirección- y salió “volando” de la tienda.
La vitrina daba vista justo a la recepción.
-Hay Xavier- se quejó Fernando- ¿por qué me metiste en esto?
-Oye que parece que el chico es fan tuyo, ¿de qué serán estos carteles?
-Quine sabe… ojala terminemos pronto para ir a jugar.
-¿Qué significa esto?- exclamó la Directora a espaldas de los chicos que se voltearon y dejaron caer el cartel, quedando al descubierto la fotografía de un rinoceronte con la cara de la Directora y un macaco con el rostro de la Subdirectora.
-¡Oh por dios!- se asombró Xavier.
-Nosotros no lo hicimos- se apresuró a decir Fernando.
-Los dos a dirección… y lleven eso con ustedes.
-¿Dónde está ese pillo?- susurró Fernando- nos tendió una trampa.
En
las canchas…
-¿Qué creen que haga para que los expulsen?- se cuestionó Luis.
-Ni idea- se sincero Bruno.
-De él se puede esperar cualquier cosa- suspiró Guillermo.
-Solo espero que no se dañen a otros- se esperanzó Ricardo.
-¿Cuánto dinero tenemos para pagarle?- preguntó Omar.
-Pues…- balbuceó Luis.
-¡Que no piensan jugar!- interrumpió Winston gritando desde el otro lado de la cancha.
-Claro, allá vamos- respondió Ricardo.
Mientras corrían por la cancha el altavoz soltó un aviso: “se requiere de la presencia de los integrantes del grupo Menudo en dirección de inmediato”.
-¿Qué habrá pasado?- se extrañó Roy.
-ahora volvemos- avisó Ricky a los Chamos y a los demás que se quedaban jugando.
-¿Qué creen que haga para que los expulsen?- se cuestionó Luis.
-Ni idea- se sincero Bruno.
-De él se puede esperar cualquier cosa- suspiró Guillermo.
-Solo espero que no se dañen a otros- se esperanzó Ricardo.
-¿Cuánto dinero tenemos para pagarle?- preguntó Omar.
-Pues…- balbuceó Luis.
-¡Que no piensan jugar!- interrumpió Winston gritando desde el otro lado de la cancha.
-Claro, allá vamos- respondió Ricardo.
Mientras corrían por la cancha el altavoz soltó un aviso: “se requiere de la presencia de los integrantes del grupo Menudo en dirección de inmediato”.
-¿Qué habrá pasado?- se extrañó Roy.
-ahora volvemos- avisó Ricky a los Chamos y a los demás que se quedaban jugando.

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