Capitulo #46: “Kiki mi amor”
Ese día parecía que hasta el
ambiente se había enamorado: el aire soplaba ferviente del norte, el mar estaba
tranquilo, como siempre las grandes olas chocaban en la playa haciendo un ruido
arrullador; el sol estaba tapado por unas nubes caprichosas y Kiki y yo nos
sentamos en una banca de cara al sol poniente en un kiosco situado a orillas
del mar.
Para mí la tarde había estado
repleta de sorpresas, él me llevó a una pequeña feria, nos subimos a todos los
juegos que pudimos y ganamos algunos premios en los juegos de destreza.
-¡Qué
rápido se fue la tarde! ¿No crees Cherie?- exclamó Kiki.
-sí,
creo que tendremos que salir otro día- comenté en tono atrevido.
-me
encanta estar contigo Cherie… te cantaría esa canción si no fuese de los
Chamos.
-¡Qué
malo eres Kiki!- sonreí.
-puedo
cantarte una de menudo…
Cada hora que pasa estoy más confundido y al
sentirme perdido te veo sonreír. Cada hora que pasa soy más tu
compañero y aunque estoy que me muero te amo más, te busco más, te
siento más, te tengo más... Mucho más. Más... Mucho más aunque quiera
olvidarte más y más
Uh, uh, uh (8)
La brisa marina pareció más cálida.
Cuando el término de cantar yo le sonreí.
-nunca
había conocido a una niña tan bella como tu… me gustas mucho.
Temí ese momento; quería escuchar
esas palabras, pero sabía que si me pedía algo no le contestaría de inmediato y
eso lo entristecería.
Lo miré a los ojos, rezando porque
no dijera más. Levantó su mano y acomodó mi mechón de copete detrás de mi oreja
pasando su mano por mi mejilla y después por mi barbilla. Me estremecí.
-Cherie
¿serías mi novia?
Lo miré sin cambiar de expresión. Me
puse de pie lentamente.
-déjame
pensarlo ¿sí?
Me incliné para besar su frente, me
di la media vuelta y empecé a correr. Corrí rumbo al colegio y un recorrido de
40 minutos a pie lo realice en la mitad de tiempo.
Cuando llegué a la recepción del
camp desacelere el paso. Necesitaba hablar con alguien: Richard. ¿Dónde podía
estar un sábado por al anochecer? La biblioteca claro, dijo que haría la tarea
de ciencias. Me serené y me encaminé a la biblioteca.
Richard estaría en el ala este de la
biblioteca, entré sigilosa y al dar la vuelta por uno de los estantes lo vi. Vi
a Richard de perfil, su alta figura estaba de pie en medio del pasillo y la luz
del sol poniente recortaba su figura contra los libros oscuros.
Al
verlo se me cortó la respiración, retrocedí unos pasos y me oculté
detrás del estante. Richard estaba con una chica.
Por más que intenté no logré
escuchar su conversación. Pero no fue necesario, lo que hicieron lo explicó
todo: Richard, mi mejor amigo de años, mi amor platónico… ¿qué rayos estaba
haciendo?

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