martes, 11 de septiembre de 2012

Capitulo #46: “Kiki mi amor”


Capitulo #46: “Kiki mi amor”
            Ese día parecía que hasta el ambiente se había enamorado: el aire soplaba ferviente del norte, el mar estaba tranquilo, como siempre las grandes olas chocaban en la playa haciendo un ruido arrullador; el sol estaba tapado por unas nubes caprichosas y Kiki y yo nos sentamos en una banca de cara al sol poniente en un kiosco situado a orillas del mar.
            Para mí la tarde había estado repleta de sorpresas, él me llevó a una pequeña feria, nos subimos a todos los juegos que pudimos y ganamos algunos premios en los juegos de destreza.

-¡Qué rápido se fue la tarde! ¿No crees Cherie?- exclamó Kiki.
-sí, creo que tendremos que salir otro día- comenté en tono atrevido.
-me encanta estar contigo Cherie… te cantaría esa canción si no fuese de los Chamos.
-¡Qué malo eres Kiki!- sonreí.
-puedo cantarte una de menudo… 
            Cada hora que pasa estoy más confundido y al sentirme perdido te veo sonreír. Cada hora que pasa soy más tu compañero  y aunque estoy que me muero te amo más, te busco más, te siento más, te tengo más... Mucho más. Más... Mucho más aunque quiera olvidarte más y más 
Uh, uh, uh (8)

            La brisa marina pareció más cálida. Cuando el término de cantar yo le sonreí.
-nunca había conocido a una niña tan bella como tu… me gustas mucho.

            Temí ese momento; quería escuchar esas palabras, pero sabía que si me pedía algo no le contestaría de inmediato y eso lo entristecería.

            Lo miré a los ojos, rezando porque no dijera más. Levantó su mano y acomodó mi mechón de copete detrás de mi oreja pasando su mano por mi mejilla y después por mi barbilla. Me estremecí.
-Cherie ¿serías mi novia?

            Lo miré sin cambiar de expresión. Me puse de pie lentamente.
-déjame pensarlo ¿sí?

            Me incliné para besar su frente, me di la media vuelta y empecé a correr. Corrí rumbo al colegio y un recorrido de 40 minutos a pie lo realice en la mitad de tiempo.
            Cuando llegué a la recepción del camp desacelere el paso. Necesitaba hablar con alguien: Richard. ¿Dónde podía estar un sábado por al anochecer? La biblioteca claro, dijo que haría la tarea de ciencias. Me serené y me encaminé a la biblioteca.
            Richard estaría en el ala este de la biblioteca, entré sigilosa y al dar la vuelta por uno de los estantes lo vi. Vi a Richard de perfil, su alta figura estaba de pie en medio del pasillo y la luz del sol poniente recortaba su figura contra los libros oscuros.
            Al  verlo se me cortó la respiración, retrocedí unos pasos y me oculté detrás del estante. Richard estaba con una chica.
            Por más que intenté no logré escuchar su conversación. Pero no fue necesario, lo que hicieron lo explicó todo: Richard, mi mejor amigo de años, mi amor platónico… ¿qué rayos estaba haciendo?

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