sábado, 1 de septiembre de 2012

CAPITULO #32 LAS PRIMAS DE STEFY


CAPITULO #32 LAS PRIMAS DE STEFY
-Debemos irnos- dijo por fin Oscar.
-Sí, tenemos que prepararnos- apoyó Walter.
-Las clases inician mañana- recordó Ralphy.
            La partida de los chicos nos dejó impactadas, más por las revelaciones hechas antes de irse. Aún así, había que continuar, había amigos que nos apoyaban y no íbamos a dejar que nos vencieran tan fácilmente.

            Al día siguiente, a las 6:30 am. El colegio se alzaba en toda su gloria: un nuevo año daría comienzo.

A esa hora se suponía que todos debían estar ya levantándose. A las 7:00 am. Los comedores empezaron a llenarse. Nosotros, siguiendo el trato, desayunábamos en la villa 827.

A las ocho de la mañana sonó el timbre inaugurando al ciclo escolar.

Nefty era el maestro de canto y Walter era instructor de basquetbol.

En mi grupo, 2°C de secundaria, estaba Raymond, Kiki, Sergio, Vicky y Luisa, además de Luis, Latín, Omar, Bruno y Ricardo. Para nuestra desgracia Stefy y su par de guardaespaldas siempre habían sido del grupo “C”.
           
            Anoche, Adri y yo habíamos solicitado ayuda de los chamos para recolectar las huellas digitales de todos los estudiantes, pero nos habían hecho recapacitar al ver la cifra de alumnos del plantel: en todos los grupos había por lo menos 15 alumnos, de cada grado son cinco grupos, en  primaria hay seis grados, en secundaria 3 y en preparatoria 6 semestres, aproximadamente había 1125 estudiantes.
            -No se preocupen- nos tranquilizó Enrique- encontraremos al culpable.
Para el almuerzo nos reunimos en “Gaviota azul” por un pequeño refrigerio; todos nos sentamos a la sombra de un gran árbol cercano al campo de futbol, formando un semicírculo.
            -¿Ya conocieron a las primas de Stefy?- preguntó BB.
-No- aceptó Sindy- seguro son unas engreídas como ella.
-Pues te equivocas- informó Charlie- no al menos Camila.
-¿Camila?- repetimos todas.
-Está en nuestra clase- explicó Isela.
-Nosotros también pensamos que sería como Stefy- recordó Charlie.
-yo creo que es la misma vaina de “Fifí”- ironizó Raquel apuntando a donde se encontraba: Stefy en medio de Liz y Ale, enfrente de ellas otras tres chicas que quedaban de cara a nosotros.
-La más pequeña se llama Marifer- informó Cinthia- quedó en nuestra clase.
-es muy chévere- indicó Rubén.
-según entendí- empezó Ralphy- las tres son hermanas.
-la de en medio se llama Harumi- recalcó Roy.
-Cambiando de tema- evadió Karina- ¿cómo les fue en su primer día de maestros?
-Es mucha presión- aceptó Walter.
-Los estudiantes son un poco rebeldes, pero aceptan instrucciones- contó Nefty.
            Stefy y sus amigas estaban de espaldas a nosotros y sus primas nos podían ver perfectamente.
-¡miren!- señaló Marifer- ¡ahí están los Chamos! ¡Y Menudo!
-¡O por dios! ¡Es cierto!- saltó Harumi.
-Creí que era solo un truco para hacernos venir- ironizó Camila, que sabía que su prima era capaz de cualquier barbarie.
-No soy tan estúpida- replicó Stefy.
-¿Por qué estás aquí hablando con nosotras cuando podrías estar con ellos?- observó Marifer.
-Es cierto, no es tu estilo estar perdiendo el tiempo con “plebeyos”- razonó Harumi.
-Ustedes no son plebeyas, son mis primas- recitó Stefy con tono altivo.
-¿Es eso, o que ellos no te quieren cerca?- se burló Ale.
-¿Cómo? ¿En tres días ya se volvieron contra ti?- se mofó Camila.
-Se juntaron con esas pollas y ellas los hicieron odiarme- se quejó Stefy.
-No lo creo- Harumi salió a la defensiva- yo estuve con dos de ellas y no me parecieron de esa gente que habla mal de otros.
-me importa poco lo que opines- cortó Stefy- ya hice que expulsaran a varias de ellas y no descansaré hasta que no quede ni una en el camp.
-de veras te pasas prima- reprochó Harumi moviendo negativamente la cabeza.
         Sonó la chicharra y volvimos a los salones.
            El primer día de clases se pasó rápido. A las seis de la tarde los estudiantes regresaban a sus cuartos o llenaban las mesas de los jardines para hacer sus tareas. En mi grupo nos habían dejado mucha tarea, toda para el día siguiente. Mientras los demás charlaban en la sala de la villa 827, Kiki, Raymond, Sergio, Vicky y Luisa trabajaban esmeradamente, yo estaba en la cocina preparando la cena.
-¿es normal que les dejen tanta tarea?- preguntó Walter.
-pues los maestros que imparten esos grupos, son demasiado exigentes, el único que es buena onda es el de historia- explicó Adri- al menos en 2°.
            Walter miró a Nefty pensativo; ambos vieron a sus respectivos compañeros que tenían un dejo de culpabilidad.

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