CAPITULO
#32 LAS PRIMAS DE STEFY
-Debemos
irnos- dijo por fin Oscar.
-Sí,
tenemos que prepararnos- apoyó Walter.
-Las
clases inician mañana- recordó Ralphy.
La partida de los chicos nos dejó
impactadas, más por las revelaciones hechas antes de irse. Aún así, había que
continuar, había amigos que nos apoyaban y no íbamos a dejar que nos vencieran
tan fácilmente.
Al día siguiente, a las 6:30 am. El
colegio se alzaba en toda su gloria: un nuevo año daría comienzo.
A
esa hora se suponía que todos debían estar ya levantándose. A las 7:00 am. Los
comedores empezaron a llenarse. Nosotros, siguiendo el trato, desayunábamos en
la villa 827.
A
las ocho de la mañana sonó el timbre inaugurando al ciclo escolar.
Nefty
era el maestro de canto y Walter era instructor de basquetbol.
En
mi grupo, 2°C de secundaria, estaba Raymond, Kiki, Sergio, Vicky y Luisa,
además de Luis, Latín, Omar, Bruno y Ricardo. Para nuestra desgracia Stefy y su
par de guardaespaldas siempre habían sido del grupo “C”.
Anoche, Adri y yo habíamos
solicitado ayuda de los chamos para recolectar las huellas digitales de todos
los estudiantes, pero nos habían hecho recapacitar al ver la cifra de alumnos
del plantel: en todos los grupos había por lo menos 15 alumnos, de cada grado
son cinco grupos, en primaria hay seis
grados, en secundaria 3 y en preparatoria 6 semestres, aproximadamente había
1125 estudiantes.
-No se preocupen- nos tranquilizó
Enrique- encontraremos al culpable.
Para
el almuerzo nos reunimos en “Gaviota azul” por un pequeño refrigerio; todos nos
sentamos a la sombra de un gran árbol cercano al campo de futbol, formando un
semicírculo.
-¿Ya conocieron a las primas de
Stefy?- preguntó BB.
-No-
aceptó Sindy- seguro son unas engreídas como ella.
-Pues
te equivocas- informó Charlie- no al menos Camila.
-¿Camila?-
repetimos todas.
-Está
en nuestra clase- explicó Isela.
-Nosotros
también pensamos que sería como Stefy- recordó Charlie.
-yo
creo que es la misma vaina de “Fifí”- ironizó Raquel apuntando a donde se
encontraba: Stefy en medio de Liz y Ale, enfrente de ellas otras tres chicas
que quedaban de cara a nosotros.
-La
más pequeña se llama Marifer- informó Cinthia- quedó en nuestra clase.
-es
muy chévere- indicó Rubén.
-según
entendí- empezó Ralphy- las tres son hermanas.
-la
de en medio se llama Harumi- recalcó Roy.
-Cambiando
de tema- evadió Karina- ¿cómo les fue en su primer día de maestros?
-Es
mucha presión- aceptó Walter.
-Los
estudiantes son un poco rebeldes, pero aceptan instrucciones- contó Nefty.
Stefy y sus amigas estaban de
espaldas a nosotros y sus primas nos podían ver perfectamente.
-¡miren!-
señaló Marifer- ¡ahí están los Chamos! ¡Y Menudo!
-¡O
por dios! ¡Es cierto!- saltó Harumi.
-Creí
que era solo un truco para hacernos venir- ironizó Camila, que sabía que su
prima era capaz de cualquier barbarie.
-No
soy tan estúpida- replicó Stefy.
-¿Por
qué estás aquí hablando con nosotras cuando podrías estar con ellos?- observó
Marifer.
-Es
cierto, no es tu estilo estar perdiendo el tiempo con “plebeyos”- razonó
Harumi.
-Ustedes
no son plebeyas, son mis primas- recitó Stefy con tono altivo.
-¿Es
eso, o que ellos no te quieren cerca?- se burló Ale.
-¿Cómo?
¿En tres días ya se volvieron contra ti?- se mofó Camila.
-Se
juntaron con esas pollas y ellas los hicieron odiarme- se quejó Stefy.
-No
lo creo- Harumi salió a la defensiva- yo estuve con dos de ellas y no me parecieron
de esa gente que habla mal de otros.
-me
importa poco lo que opines- cortó Stefy- ya hice que expulsaran a varias de
ellas y no descansaré hasta que no quede ni una en el camp.
-de
veras te pasas prima- reprochó Harumi moviendo negativamente la cabeza.
Sonó la chicharra y volvimos a los salones.
El primer día de clases se pasó
rápido. A las seis de la tarde los estudiantes regresaban a sus cuartos o
llenaban las mesas de los jardines para hacer sus tareas. En mi grupo nos
habían dejado mucha tarea, toda para el día siguiente. Mientras los demás
charlaban en la sala de la villa 827, Kiki, Raymond, Sergio, Vicky y Luisa
trabajaban esmeradamente, yo estaba en la cocina preparando la cena.
-¿es
normal que les dejen tanta tarea?- preguntó Walter.
-pues
los maestros que imparten esos grupos, son demasiado exigentes, el único que es
buena onda es el de historia- explicó Adri- al menos en 2°.
Walter miró a Nefty pensativo; ambos
vieron a sus respectivos compañeros que tenían un dejo de culpabilidad.

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