Capitulo #44: “Compras”
Rubén acompañó a Marifer a una plaza
comercial. En Montreal el clima normal es frio, así que tenía que comprar ropa
más fresca.
-dicen
que a los chicos no les gusta ir de compras ¿es cierto?
-a
mí sí me gusta, no se a los demás; pero aprovechando yo también comprare ropa.
Entraron a muchas tiendas y se
probaron varias ropas haciendo combinaciones locas y extravagantes.
Charlie y Kami fueron a un tianguis
cultural, ahí consiguieron pulseras, collares, ropas de todo tipo, posters,
revistas y cosas de esas. Para la hora de la comida acudieron a un puesto de
comida vegetariana.
-¡no
sabía que eras vegetariana!- se extrañó él.
-¡para
nada! Es que me gusta como preparan las verduras aquí.
Las
hacían al vapor con delicioso queso derretido.
-dime
Kami ¿tus papás te dejan tener novio?- insinuó Charlie.
-amm ¿por qué lo preguntas?
-porque
quiero conocer a mis suegros- él sonrió pero Kami se sonrojó.
-pero
¿qué dices Charlie?
-que
le quiero pedir permiso a tus papás que seas mi novia.
-¿es
enserio?
-claro
nena, me gustas mucho y me gustarías que fueras mi novia ¿Qué me dices?
-¡ay!
Charlie- suspiró ella tristemente.
La sonrisa de Charlie desapareció y
bajó la mirada. Kami lo tomó del mentón y lo hizo mirarla a los ojos. Ella
habló con voz tierna.
-claro
que quisiera ser tu novia.
El volvió a sonreír y besó la
mejilla de Kami.
Marifer
y Rubén, por su parte fueron a un restaurante de comida rápida. Él miraba a
Marifer y cada movimiento que ella hacía le parecía exagerado y encantador,
alguien lo llamaba, escuchaba su nombre a lo lejos pero en sus pensamientos
solo imperaba una idea: ¿cómo le pediría que fuera su novia?
-¡Rubén!-llamó
Marifer por quinta vez.
-¿¡quieres
ser mi novia!?- dijo el exaltado.
-¿cómo
dices?- se extrañó ella.
“demonios, ya le quité todo el
encanto” se reprochó él.
-es
que… bueno yo… quisiera que fueras mi novia, pero soy un poco torpe para eso
del romanticismo, perdona mi torpeza pero, ¿tú qué dices?- él tartamudeó pero
aun así se veía convencido.
-está
bien Rubén, perdono tu torpeza y acepto ser tu novia.
Rubén se levantó e hizo un baile de
victoria ante las risas de su novia y las miradas de extrañeza de los demás clientes, pero no le importaba, el
adoraba la tierna sonrisa de la pequeña Marifer.

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