sábado, 1 de septiembre de 2012

Capitulo #44: “Compras”


Capitulo #44: “Compras”
            Rubén acompañó a Marifer a una plaza comercial. En Montreal el clima normal es frio, así que tenía que comprar ropa más fresca.
-dicen que a los chicos no les gusta ir de compras ¿es cierto?
-a mí sí me gusta, no se a los demás; pero aprovechando yo también comprare ropa.
            Entraron a muchas tiendas y se probaron varias ropas haciendo combinaciones locas y extravagantes.
                                                                                                                     
            Charlie y Kami fueron a un tianguis cultural, ahí consiguieron pulseras, collares, ropas de todo tipo, posters, revistas y cosas de esas. Para la hora de la comida acudieron a un puesto de comida vegetariana.
-¡no sabía que eras vegetariana!- se extrañó él.
-¡para nada! Es que me gusta como preparan las verduras aquí.
Las hacían al vapor con delicioso queso derretido.
-dime Kami ¿tus papás te dejan tener novio?- insinuó Charlie.
-amm  ¿por qué lo preguntas?
-porque quiero conocer a mis suegros- él sonrió pero Kami se sonrojó.
-pero ¿qué dices Charlie?
-que le quiero pedir permiso a tus papás que seas mi novia.
-¿es enserio?
-claro nena, me gustas mucho y me gustarías que fueras mi novia ¿Qué me dices?
-¡ay! Charlie- suspiró ella tristemente.
            La sonrisa de Charlie desapareció y bajó la mirada. Kami lo tomó del mentón y lo hizo mirarla a los ojos. Ella habló con voz tierna.
-claro que quisiera ser tu novia.
            El volvió a sonreír y besó la mejilla de Kami.

Marifer y Rubén, por su parte fueron a un restaurante de comida rápida. Él miraba a Marifer y cada movimiento que ella hacía le parecía exagerado y encantador, alguien lo llamaba, escuchaba su nombre a lo lejos pero en sus pensamientos solo imperaba una idea: ¿cómo le pediría que fuera su novia?
-¡Rubén!-llamó Marifer por quinta vez.
-¿¡quieres ser mi novia!?- dijo el exaltado.
-¿cómo dices?- se extrañó ella.
            “demonios, ya le quité todo el encanto” se reprochó él.
-es que… bueno yo… quisiera que fueras mi novia, pero soy un poco torpe para eso del romanticismo, perdona mi torpeza pero, ¿tú qué dices?- él tartamudeó pero aun así se veía convencido.
-está bien Rubén, perdono tu torpeza y acepto ser tu novia.
            Rubén se levantó e hizo un baile de victoria ante las risas de su novia y las miradas de extrañeza de los  demás clientes, pero no le importaba, el adoraba la tierna sonrisa de la pequeña Marifer.

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